Los celos infantiles

16/11/2018
Niños

 

Los celos pueden definirse como un estado subjetivo caracterizado por una sensación de frustración al creer que ya no somos correspondidos emocionalmente por las personas queridas. Son una reacción adaptativa y transitoria del niño hacia una situación concreta. Es una alteración emocional y comportamental como respuesta a un desequilibrio en la dinámica afectiva familiar que existía hasta el momento.

Los celos son normales dentro del curso evolutivo del niño y a edades tempranas tras el nacimiento de un hermano, a partir de 2 años hasta los 4 o 5 aproximadamente. Entre hermanos pueden darse en los dos sentidos, es decir del hermano mayor hacia el menor y viceversa. Los estilos educativos de los padres, así como el clima familiar son factores importantes a tener en cuenta como causa de los celos infantiles. Cuando la atención hacia los hijos es asimétrica puede potenciarse la aparición estos.

Síntomas y manifestaciones del niño celoso:

Los indicadores de la presencia de celos en niños pueden ser muy variados y van desde la aparición de conductas de aislamiento, infelicidad y frustración a conductas disruptivas y agresivas dirigidas tanto a las personas objeto de envidia como hacia las figuras de apego.

  • Lloro frecuente sin motivo.
  • Cambios de humor no justificados.
  • Adoptar comportamientos propios de etapas anteriores de su vida con el simple motivo de llamar la atención de los padres.
  • Inquietud excesiva.
  • Cambios en la expresión verbal y gestual. Vuelta a un lenguaje más infantil.
  • Alteraciones en los patrones de comida.
  • Comportamiento agresivo.
  • Negativismo, terquedad, dificultad para obedecer.
  • Ignorar al nuevo hermano o incluso agredirle físicamente.

Una vez identificados los celos, los padres y las personas de su alrededor deberán actuar en común para ayudar al niño.  Orientaciones para minimizar las conductas celosas:

  • Es fundamental establecer un equilibrio en el trato a los diferentes hermanos de forma que no haya un trato de preferencia hacia ninguno de ellos.
  • Ser empáticos con el niño que está en proceso de adaptación a la convivencia con su nuevo hermano. Fomentar la comunicación para que exprese sus preocupaciones e inquietudes sobre el tema, incluso a través de dibujos y juegos.
  • Aumentar el tiempo en actividades y juegos de toda la familia es buen método para mejorar la comunicación y estrechar lazos
  • Responder con tranquilidad a los episodios celosos, sin estridencias ni recriminaciones, comunicarle al niño nuestra decepción por su comportamiento.
  • Huir de las comparaciones entre hermanos.
  • Corregir conductas inadecuadas con respecto a la relación con los hermanos para evitar caer en la excesiva indulgencia. Se trata de encontrar un equilibrio entre firmeza y cariño.
  • Programar un tiempo de interacción exclusivo.

La relación entre hermanos tiene su propio ciclo de desarrollo. Si el clima familiar es emocionalmente estable y equilibrado, los celos puntuales, normalmente son superados y no presentan mayores problemas.

No obstante, en muchas ocasiones, la respuesta de celos es exagerada, prolongada en el tiempo y cursa con gran malestar y deterioro en las relaciones familiares. Es, en estos casos, cuando la ayuda profesional es imprescindible.

Los hermanos pueden ser personas importantes en nuestras vidas. Es la primera interacción que tienen los niños con el mundo social, aquella en la que tienen que convivir con alguien nuevo, adaptarse a él, entender sus necesidades y gustos y respetarle, al fin y al cabo, tal y como es. De la relación que tienen entre ellos durante la infancia y adolescencia dependen en gran medida sus presentes y sus futuras relaciones sociales.

Equipo ATIA, psicología y psiquiatría Barcelona