Gestión y resolución de conflictos en el trabajo

13/07/2018
Equipos

Los conflictos son desencuentros que ocurren entre dos o más personas cuando la acción de una de ellas impide que la otra u otras personas alcancen lo que necesitan.Los conflictos forman parte de la vida personal, de pareja, familiar y por supuesto laboral. Dentro una empresa o un equipo de trabajo los conflictos son inevitables.

En el ámbito laboral como en otros espacios cuando las personas interactúan para obtener resultados, intervienen factores de personalidad, conducta, valores, objetivos e intereses que no siempre son fáciles de gestionar. Por tanto, una de las primeras cuestiones es aceptar que la posibilidad de tener conflictos es normal.

Un clima laboral crispado, con una comunicación inadecuada o con una falta de apoyo entre compañeros y compañeras, favorece un clima estresante y consecuencias personales graves derivadas de ello como, por ejemplo; tensión, desánimo, agobio o enfado.

La gestión del conflicto tiene por objeto contener esta situación de enfrentamiento violento y reconducirla hacia formas de interacción menos destructivas. Esto implica una transformación del conflicto, es decir, un proceso por el que este pasa de ser intratable o de muy difícil resolución, a ser tratable o susceptible de verse resuelto.

Pasos para la resolución de un conflicto laboral:

Visualización del resultado esperado. Se trata de centrarnos en cuál sería la situación deseada y crear mentalmente el procedimiento para llevarla a cabo

Planteamiento del problema. Para buscar una solución, primero tendremos que conocer cuál es el problema. Parece fácil, pero para localizar la verdadera raíz del conflicto es importante diferenciar qué pugnas son el origen y cuáles se han ido creando alrededor como consecuencia de éste.

Perspectiva Ganar. Debemos ser conscientes de que nuestro objetivo no es llevar la razón o hacer nuestra voluntad en detrimento de las otras partes implicadas en el conflicto, sino hallar una solución en la que todos ganen.

Ante los problemas, creatividad. Simplemente cambiando el foco de nuestra visión del conflicto del problema hacia la solución, conseguiremos que la gestión del conflicto llegue a buen puerto. Nos facilitará el trabajo dividir el problema en partes más pequeñas y sencillas de resolver de forma consensuada.

Actitud empática. Debemos esforzarnos por escuchar activamente y comprender las razones y argumentos de los implicados en la controversia.

En la piel del otro. Como parte de ese comportamiento empático, una recomendación es ver el problema desde el punto de vista de la otra persona.

Las cosas claras. En una gestión de conflictos no es momento para andarse por las ramas u omitir detalles que forman parte del problema. Llegados a este punto, lo mejor que podemos hacer es sacar a la luz todo lo que consideramos que está mal. Comentemos todas las asperezas para poder limarlas y evitar que, en el futuro, vuelvan a resurgir.

La importancia de la continuidad. Resulto el conflicto, es aconsejable no perder el vínculo creado tras el proceso de gestión del problema y que nuestro liderazgo dentro del grupo sirva también para asegurarnos de que el ambiente positivo logrado perdure.

Todas las personas disfrutamos de la satisfacción y del bienestar que nos devuelve un buen ambiente en el trabajo, nos sentimos tranquilos y tranquilas, somos más colaboradores, nos reímos más, incluso vamos con más ánimo a trabajar.  

Por eso es importante no perder de vista que ante un conflicto laboral existen herramientas que nos pueden ayudar a gestionar los problemas. Que es algo normal y que siempre se puede llegar a una solución. No debemos ofuscarnos o sufrir, el primer paso para crear un ambiente laboral positivo es buscar soluciones a los conflictos.

 

Equipo ATIA, psicología y psiquiatría Barcelona