Duelo, un proceso emocional y personal

08/03/2018
Duelo, Perdida Afectiva

 

Los procesos de duelo son los cambios psicológicos y psicosociales que se dan delante de una pérdida. “Lo forman un conjunto de emociones, representaciones mentales y conductas vinculadas con la perdida afectiva, la frustración y el dolor.” J.L. Tizón, psiquiatra, en su libro sobre la “Pérdida, pena, duelo”.

El duelo aparece delante de una situación de pérdida, por ejemplo: separaciones, inmigración, enfermedad, etapas de la vida o muerte de un ser querido. En este artículo nos referiremos a esta última.

La elaboración del duelo son los procesos psicológicos que se dan desde el comienzo del impacto afectivo y cognitivo de la pérdida, hasta la aceptación de la nueva realidad interna y externa del sujeto.

En los primeros momentos del duelo hay conmoción e incredulidad, una sensación de que el mundo se para junto con una turbulencia afectiva de culpa, ira, desesperanza, tristeza y ansiedad.

En la resolución del duelo influyen el tipo de pérdida y los aspectos personales de quien lo padece y de cómo ha elaborado otros duelos en su vida.

No hay un tiempo establecido para el dolor. Todo el proceso puede durar entre 6 meses y 4 años. Después de este periodo de tiempo la persona en duelo puede sentir que es más fácil levantarse por la mañana o sentir que tiene más energía. Este será el momento en el que se empezará a reorganizar la vida alrededor de la pérdida o sin el ser querido. Durante este tiempo, quizás sienta que atraviesa una serie de altibajos. Puede sentirse mejor un día, pero peor al siguiente. Esto es normal.

Aspectos a tener en cuenta

Aunque es normal sentirse triste después de una pérdida, los sentimientos asociados con el dolor deben ser temporales. A veces los sentimientos duran más tiempo, o se puede tener problemas para lidiar con las emociones asociadas. Cuando esto sucede, el duelo puede convertirse en depresión. Los síntomas del duelo y la depresión son similares. Las señales de que se podría estar sufriendo depresión incluyen:

  • No se empieza a sentir mejor a medida que pasa el tiempo.
  • Tiene dificultad constante para comer o dormir.
  • Sus sentimientos comienzan a afectar su vida diaria.
  • Depende de drogas o alcohol para hacer frente a la situación.
  • Empieza a pensar en hacerse daño a sí mismo o a otros.

Si siente que está teniendo problemas para gestionar sus emociones, pida ayuda. Su médico de familia puede ayudarlo. La terapia psicológica individual o de grupo puede ser de gran ayuda en estos momentos.

 

Equipo ATIA, psicología y psiquiatría Barcelona