Autoridad positiva

17/02/2020
Niños, Familia

 

Educar a los hijos plantea un gran reto para los progenitores y se preguntan si habrían de ser liberales, permisivos o quizás autoritarios y estrictos. Cada padre y madre tendrá un estilo diferente pero es importante mostrar coherencia, constancia, firmeza i credibilidad.

A veces se relaciona la autoridad con el castigo, la dureza o la exigencia opero la autoridad puede ser entendida como una actitud positiva, de refuerzo y motivadora. Los elementos básicos para ejercer una autoridad competente son el afecto, la empatía, el acompañamiento y el reconocimiento.

Los límites claros y coherentes son necesarios para el crecimiento y el aprendizaje de los hijos, ya que ayudan al niño a saber que se espera de él y contener sus impulsos. Los límites sirven como guía que ayuda a organizar el pensamiento y tolerar la frustración. Ayudan a anticipar situaciones y reacciones de los adultos y a adaptarse a nuevas situaciones y espacios.

Como aplicar los límites?

  • Los habitos y rutinas facilitan la aplicación de los límite.
  • Autorida y límites basados en razones y explicaiones teniendo en cuenta la participación de todos los miembros. Poder negociar y llegar a acuerdos.
  • Dar instrucciones claras y concretas. Asegurar que han entendido en que consisten los límites y porque son necesarios.
  • Los límites ha de ser ajustados al momento evolutivo del hijo/a, es decir, saber que se puede esperar en cada momento del desarrollo.
  • Encontrar el punto medio entre firmeza y tolerancia (ha momento donde se tendrá que ser más flexible).
  • Aportar recursos y herramientas para ayudarlos a cumplir lo que se espera de ellos. Anticipar consecuencias.
  • Valorar y reforzar el esfuerzo que supone.

¿Qué pasa con los castigos?

Los castigos pueden generar cierta dependencia y se acaba poniendo el focus en las consecuencias y no en la conducta esperada. Los efectos del castigo perduran poco en el tiempo y acaba siendo necesario que el efecto sea mayor en las siguientes situaciones.

El castigo acostumbra a generar un sentimiento de indignación y disgusto que puede fomentar una relación basada en la rabia, las amenazas y el miedo a las consecuencias. Cuando una persona recibe una castigo está más centrada en defenderse y en poderse liberar del castigo en vez de reflexionar sobre lo que ha pasado y buscar alternativas para no volver a hacerlo.

¿Cómo gestionar los conflictos con la autoridad positiva?

  • Mantener una actitud empática que fomente la comunicación abierta y que sea a la vez firme y coherente con lo que se ha dicho.
  • Mostrar una actitud reflexiva y respetuosa teniendo en cuenta las diferentes perspectivas.
  • Conocer el proceso evolutivo de los niños/as para entender mejor su comportamiento.
  • Abrir el focus más allá de la conducta, tener curisosidad por lo que ha pasado, como se ha sentido y que le ha hecho reaccionar de esta manera.
  • Cuando los padres son más capaces de conocer sus estados mentales y el de sus hijos, podrán ayudar al hijo a regularse mejor.